Después de dos largos años con restricciones en nuestras actividades a consecuencia de la
Covid19 iniciamos una actividad “estrella” de nuestros centros de día: Las excursiones.
El día a día en el centro es divertido y ameno, pues realizamos diferentes actividades
durante toda la semana, no obstante, las salidas mensuales a lugares nuevos, o no tan
nuevos, son muy demandadas y esperadas por nuestros usuarios.
Y es que, una excursión, se compone de muchos ingredientes que hacen que el resultado
sea excepcional.
El contacto con el exterior y, en nuestro caso, con la vida en Barcelona. Una de las grandes
virtudes de ésta actividad es realizar contacto con gente y entidades fuera del centro.
Siempre nos sentimos muy agradecidos de poder conocer a personas nuevas, guías que
nos enseñan curiosidades de allá donde vayamos y que nos acompañan en cada salida.
Conocer lugares nuevos o volver a aquellos lugares que una vez nos enamoraron. Y es que
cada vez que visitamos un lugar nuevo o volvemos allá donde hacía mucho tiempo que no
habíamos ido, nos impregnamos de su historia, su belleza y su cultura. Nuestras emociones
afloran y esto siempre queda marcado en el recuerdo. Sin duda, es algo que hace muy
especial esta actividad.
Compartir experiencias con nuestros compañeros. En el centro se crean amistades y
vínculos afectivos entre todos nosotros y compartir experiencias juntos siempre es
gratificante. Las salidas son un momento para compartir vivencias, charlar y crear nuevos
recuerdos junto a nuestros amigos.
Crear un espacio de tranquilidad y relax. Pese a que la salida es un momento de excitación
y disfrute, también nos ofrece un momento de desconexión de nuestras rutinas. En muchas
ocasiones las salidas nos ayudan a reducir sentimientos de angustia y de estrés y nos
favorecen a aportar unos granitos de paz a nuestro día.
Sin duda, todos estos ingredientes hacen que las salidas sean una herramienta para el
disfrute, pero también para la estimulación de las emociones y las relaciones sociales de
nuestros mayores.
